Deportistas con Pulso Lento. Qué Debemos Saber

Dr. Fernando de la Guía


Pulso lento en deportistas (bradicardia sinusal, ritmos de la unión, bloqueos auriculo-ventriculares). Qué debemos saber.

Una de las consultas más habituales en cardiología del deporte es la presencia de frecuencias cardiacas bajas o lentas, que es un hallazgo muy típico de deportistas bien entrenados (1-2).

¿Cuál es el mecanismo subyacente exacto por la que estos deportistas tienen tendencia a pulsos lentos? Pues sigue sin estar claro. Clásicamente se ha implicado a la participación del tono parasimpático a través del aumento de la estimulación vagal (3), mientras que estudios más recientes  en animales sugieren que una reducción en la corriente If  podría ser responsable de esta bradicardia (4-6).

Otro hallazgo relacionado con el entrenamiento es la presencia en el ECG de un bloqueo auriculo-ventricular (AV) de primer grado resultante de la conducción retrasada en el nodo AV. Los atletas de resistencia también pueden presentar una mayor prevalencia de bloqueo AV de segundo grado de tipo 1 (7-8), ritmos auriculares bajos y ritmos de escape con frecuencias de  40-60 lpm.

No es infrecuente encontrar deportistas de resistencia bien entrenados y asintomáticos con una bradicardia sinusal marcada (menos de 40 lpm) en reposo o pausas sinusales > 3 segundos (9). Estos hallazgos suelen ser benignos, más evidentes en reposo y durante el sueño y no requieren intervención en deportistas libres de síntomas.

Estas bradiarritmias generalmente suelen desaparecer con el ejercicio, proporcionando una herramienta de diagnóstico muy útil. Por ello la presencia de síntomas tales como aturdimiento, mareos sin llegar a pérdida de conocimiento, síncope (pérdida transitoria de conciencia) o fatiga de esfuerzo puede requerir la realización de estudios con Holter-ECG ambulatorio para la valorar la relación de estos síntomas con el ritmo.

Por otra parte, los bloqueos AV de grado superior, incluido el bloqueo AV de segundo grado tipo 2 (Mobitz tipo II) y el bloqueo cardíaco completo, son poco habituales en deportistas y evidentemente requieren una investigación exhaustiva de la patología subyacente, donde debemos sospechar la presencia de cardiopatía estructural, infecciosa e infiltrativa (como por ejemplo, enfermedad de Lyme y sarcoidosis en deportistas con menos de 55 años) (9-10). El diagnóstico de sarcoidosis cardíaca requiere considerar el riesgo de muerte súbita cardíaca, incluida la decisión de implantar un desfibrilador (11).

Muchos deportistas viene a consulta preguntándonos por la posibilidad de acabar con un marcapasos cardiaco, y debemos resaltarles que la implantación de marcapasos estará indicada cuando el problema no es reversible.

Entre otras pruebas diagnósticas, deberemos valorar la resonancia magnética cardíaca, ya que puede proporcionar una caracterización valiosa del tejido, con la detección de inflamación, edema y cicatriz, además de la información proporcionada por la ecocardiografía (12-13).

En la figura anexa queda reflejado que medidas diagnosticas se deberían tomar ante un deportista con bradicardia, trastornos de la conducción o bloqueos AV (14).




REFERENCIAS

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