El corazón de las mujeres deportistas


💻 Dr. Fernando de la Guía  @Cardio_delaGuia

Deporte y Corazón de las Mujeres

La participación femenina en los deportes ha aumentado enormemente y cada día es más habitual y normal su presencia en multiples competiciones. En este post se analiza un trabajo publicado en la web de la ACC/AHA donde se analiza la relación entre el deporte y el sexo femenino, siendo muy importante reconocer cuales son las adaptaciones cardíacas inducidas por el ejercicio en las deportistas femeninas. 

 
Muy interesante en este artículo son las tablas donde se muestran los hallazgos electrocardiograficos diferentes entre atletas femeninas y masculinos, relacionados con el entrenamiento y los patrones de ECG anormales, potencialmente patológicos (Tabla 1). Así, hay que destacar que las variantes normales que incluyen voltaje QRS elevado, bloqueo incompleto de rama derecha y repolarización precoz normal son menos comunes en las atletas femeninas que en los hombres.


La remodelación cardíaca inducida por el ejercicio también difiere según el sexo. Las atletas femeninas tienen un tamaño biventricular, una masa del ventrículo izquierdo (VI) y un grosor de pared más pequeño que los atletas masculinos. Un estudio reciente que evaluó atletas blancos de élite encontró que ninguna mujer tenía un grosor de pared del VI > 12 mm ( frente al 2.5% de los hombres) y comparativamente pocas mujeres (7%) tenían una diámetro telediastólico del VI > 54 mm (frente al 47% de los hombres).
En general, la interpretación clínica de las imágenes cardíacas en los atletas requiere un enfoque individualizado que integre el género junto con el tamaño corporal, la etnia y el tipo de deporte.

Identificación de la enfermedad cardíaca en la atleta femenina

Las mujeres tienen una prevalencia fenotípica levemente menor de miocardiopatía hipertrófica y miocardiopatía arritmogénica del ventrículo derecho. Esto sugiere que las atletas con enfermedad cardíaca estructural pueden tener menos probabilidades de sufrir MSC que los atletas masculinos con las mismas condiciones. Queda por determinar si esta aparente protección es atribuible a las diferencias en la expresión fenotípica de la enfermedad cardíaca genéticamente mediada, a la modificación del riesgo arrítmico por medio hormonal o a otros factores. En la tabla 2 quedan reflejadas las diferencias por género en la incidencia de MSC en atletas en diferentes modalidades.

Por el contrario, las atletas femeninas tienen más probabilidades que los hombres de tener otros problemas médicos que pueden presentar síntomas que sugieren falsamente origen cardiovascular o pueden tener manifestaciones cardiovasculares asociadas (por ejemplo, anemia por deficiencia de hierro, enfermedad autoinmune, enfermedad tiroidea, displasia fibromuscular).

El impacto del ejercicio a largo plazo en la deportista femenina

Recientemente, la cuestión de si la exposición prolongada a altas dosis de ejercicio puede ser perjudicial ha despertado un gran interés. Esto ha sido motivado por la observación en varios estudios epidemiológicos de que los deportistas más dosis de ejercicio tienen un riesgo de mortalidad ligeramente más alto, aunque estadísticamente insignificante, que aquellos que se ejercitan moderadamente (la llamada "curva inversa en forma de J"). 
Cuando el riesgo de mortalidad se estratificó por sexo, la forma de la curva de respuesta a la dosis de ejercicio en hombres y mujeres fue ligeramente diferente: mientras que conservaba la forma de J inversa en hombres, se comprobaba que las mujeres más activas tenían una mortalidad similar a las que realizaban menos actividad (Figura 1).

Se ha encontrado que un subconjunto de atletas máster o veteranos de resistencia, todos varones, tiene fibrosis ventricular como se demostró mediante realce tardío con gadolinio (RTG) en la resonancia magnética cardiaca. La causa de esta fibrosis no está clara, pero puede ser una sobrecarga ventricular, enfermedad coronaria o miocarditis previa. Más recientemente, en una cohorte que incluía un número igual de triatletas veteranos masculinos y femeninos, un porcentaje considerable de los hombres (17%) pero ninguna de las mujeres tenía RTG. Estas mujeres competían en competiciones de distancia más cortas.

En relación con el riesgo de calcificación de la arteria coronaria en atletas veteranos, recientemente Merghani et al. comparó la prevalencia de enfermedad coronaria en los atletas veteranos de resistencia, incluyendo un 30% de mujeres, frente a controles sedentarios. Mientras que los atletas masculinos tenían más calcificacion coronaria que los controles, las atletas tenían una carga similar a la de las mujeres sedentarias. Las mujeres en este estudio estuvieron, en promedio, cerca de la menopausia. No está claro cómo el estado de los estrógenos puede proteger a las mujeres de cualquier interacción entre la alta exposición al ejercicio y la formación de placa coronaria.

Finalmente, numerosos estudios observacionales han demostrado que las altas dosis de ejercicio se asocian con una mayor fibrilación auricular (FA). Existen datos contradictorios sobre si el riesgo adicional de ejercicio con dosis altas se aplica por igual a hombres y mujeres. Un estudio prospectivo reciente sugirió que el riesgo de FA en las mujeres seguía el mismo patrón que en los hombres, y que el riesgo en las mujeres más activas era mayor que en las que eran moderadamente activas y similares a los que estaban inactivas. Sin embargo, un metanálisis que incluía casi 150.000 mujeres halló que el riesgo de FA continuaba disminuyendo en todo el espectro de la dosis de ejercicio. 
Lo que es evidente es que se necesitan más estudios que incluyan atletas femeninas de resistencia y de mayor edad para identificar si las mujeres altamente activas son parcialmente inmunes a los procesos que impulsan la fibrosis ventricular, enfermedad coronaria y fibrilación auricular o tal vez solo están temporalmente protegidas por el estado hormonal hasta después de la menopausia. 

REFERENCIA
The Heart of the Female Athlete 
Petek BJ, Wasfy MM. 
Expert Analysis. ACC.


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